Prólogo
“Mi palabra no es parámetro de nada, mi experiencia si, y la tuya también “
No soy afrodita, ni estoy casada, ni tengo 40 años, como para decir que me las se todas, pero siempre me gusto escuchar y aconsejar, aunque muy pocas veces hice lo que le decía a los demás que hagan. La pase muy feo en varias relaciones y me confundí bastante, tuve noviazgos largos, cortos, hombres a quien amar, a quien odiar, y con quien obsesionarme. Sin embargo después de tantas malas experiencias y algunas mejores que otras, me tome el atrevimiento de escribirlo todo, de tener empatia y sentirme como vos, como tu hermana, como tu prima, como mis mejores amigas, y sacar conclusiones, algunas puede que parezcan erradas, no escribo en base a mi vida sino en base a las mujeres de mi vida, a las que conocí, que conozco, que me ayudaron y que ayude en tiempos de crisis. Hoy en día, rozando el principio de mi tercer década de vida, me di cuenta que todo me sirvió, que mi primer amor a los 14 años, inicio una etapa increíble en mi vida que ojala no se termine nunca, o se termine con el hombre que soñamos todas, ese tipo inteligente, comprensivo, lindo y carismático con el que vamos a pasar el resto de nuestras vidas. Pero por el momento me enriquece conocer hombres y tener relaciones diferentes que me llenan de vida y conocimiento para llegar a lo que algún día va a ser el verdadero amor con la persona indicada.
Siempre tuve la teoría de los cinco días. Esta teoría se basa en lo siguiente: conocemos a un hombre y tenemos nuestra primer cita, si hay besos, sexo, abrazos o risas de por medio, no importa, cuentan, pero no va al caso. El hecho es que si a partir de la primer salida, transcurren cinco días y seguimos con esa persona en la mente, y recordando aquel encuentro como si hubiese durado una semana y adorando cada detalle estupido como: me abrió la puerta del auto, pagó la cuenta, tenía rico perfume, etc.… estamos en un problema serio.
¿Por qué un problema? Muy simple, estamos sintiendo cosas por un perfecto extraño que la vida nos puso en el camino.
Entonces hacemos cualquier tipo de boludez para buscar coincidencias con la minima cantidad de datos que sabemos del muchacho: Leemos su horóscopo, sacamos conjeturas irrelevantes, visitamos su pagina personal para averiguar mas datos y sacar nuevas conclusiones, lo comparamos con antiguos novios para buscar diferenciar e intentar deducir que “el puede ser mejor, y diferente”. Este libro es para ayudar a empezar una nueva relación sin conflictos.
El orden de los capítulos no es de suma importancia, y no debe seguirse al pie de la letra, por eso no me atrevo a numerarlos, ni a darles tanta vinculación entre ellos. Mis cambiantes estados de ánimo me incitan a dar giros inesperados. No pretendo hacer una guía ni un manual, para recetas están los libros de cocina. Soy una mujer como todas, con mis locuras y mis ciclotimias, y considero que reflejarlas en cada subtítulo le dan mas sentido a la obra.
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